La bajada que me salvó

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Una tarde cualquiera me escribió Chelis de Susy Run Travel, la operadora con la que siempre viajo a mis competencias, para decirme que me tenía un regalo de cumpleaños… La inscripción para La Peña Trail. Yujuuuu ¡¡¡PLANAZO!! Le dije, no se diga más, nos fuimos para Nirgua, estado Yaracuy.

Apenas van tres semanas de entrenamiento de esta nueva temporada (mesociclo) de montaña pero consulté con mi coach José Miguel Zamora y me respondió “vamos que yo también voy”. De esa manera se armó el team Ultramaratones Venezuela, junto con mi compañera Geral, rumbo a Nirgua a correr esos 15K (que al final fueron solo 13)

En la salida fue un momento bonito. Los tres como equipo llenándonos de energía y buenos deseos. Sabía que nos esperaba una carrera muy rápida y explosiva pero de las más bonitas del país, sin lugar a dudas.

La Peña Trail es una carrera corta pero exigente y como todas las que terminan en bajada; hay que saber administrar la energía para el final. Ya faltando solo un par de kilómetros alguien animando me gritó: «vamos que eres la mujer número 11» y solo pensé… – “Once? No señor, yo llego al menos en el top ten” (la que había dicho el día antes que solo iba a disfrutar de la ruta) 

Aceleré mis pasos al identificar la última curva y darme cuenta que no serían 15 sino 13k. No había tiempo que perder si quería adelantarme y alcanzar a Geral con quien había acordado jalarla en la bajada.

La alcancé y sin hablar nos dijimos todo. En competencia hay un lenguaje de equipo que no tiene traducción, simplemente tú sabes y yo sé; nos entendemos con solo un par de señas o incluso sin siquiera mirarnos. Ella entendió que yo estaba en mi mejor momento (las bajadas) y yo sabía lo capaz que era de alcanzarme y dejarme atrás así que no podía descuidarme ni un segundo. 

Pisamos la meta con menos de un minuto de diferencia y dándonos un abrazo de celebración, cariño y admiración una por la otra. Esa es la manera en que vivo mis competencias. No existe otra manera que no incluya el respeto y la sororidad con mis compañeras.

Ya estaba tomando la foto de la medalla de finisher para mis patrocinantes cuando me avisaron que habían publicado el listado con los resultados por categoría. Tercer lugar Master C. Incrédula (por no decir indignada) fui a preguntar en mesa técnica por qué mi categoría era master C y me explicaron la clasificación en la que ese grupo incluía a las mujeres entre 40 y 45 años. Todo estaba bien. Estaba en el podio. 

Esta carrera me recordó mis inicios, hace 15 años, cuando alguien me dijo “las carreras se ganan en las bajadas” y nunca lo olvidé al punto de hacerlo ya parte de mi estrategia inconscientemente. Gracias a La Peña Trail por recordarnos lo fuerte que podemos ser pero también el gran reto que puede significar una ruta de tan solo 13 kilómetros.